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jueves, 16 de julio de 2015

Marqués de Santillana. Íñigo López de Mendoza (Carrión de los Condes, Palencia, 1398-Guadalajara, 1458)[esp], _Lírica menor: Serranillas, Canciones y Decires_ (1423-1434) «Señora, cual soy venido»

Señora, cual soy venido
tal me parto:
de cuidados, más que farto,
dolorido.

   ¿Quién non se farta de males 5
e de vida desplaciente,
e las penas desiguales
sufre callando pasciente,
si non yo, que sin sentido
me dirán 10
los que mis males sabrán,
e perdido?

   Habed ya de mí dolor;
que los dolores de muerte
me cercan en derredor 15
e me facen guerra fuerte.
Tomadme'n vuestro partido
como quiera,
porque viviendo non muera
aborrido. 20
Pero al fin faced, señora,
como querredes, que yo
non seré punto nin hora
sinon vuestro, cuyo so.
Sin favor o favorido 25
me tenedes,
muerto, si tal me querredes,
o guarido.

Jorge Manrique (Paredes de Nava, Palencia, 1440-Castillo de Garci Muñoz, Cuenca, 1479)[esp], _Poesías_ «Ni miento mi me arrepiento»

 

Ni miento ni me arrepiento
ni digo ni me desdigo,
ni estoy triste ni contento,
ni reclamo ni consiento,
ni fío ni desconfío;
ni bien vivo ni bien muero,
ni soy ajeno ni mío,
ni me vengo ni porfío,
ni espero ni desespero.

domingo, 5 de julio de 2015

Marqués de Santillana. Íñigo López de Mendoza (Carrión de los Condes, Palencia, 1398-Guadalajara, 1458)[esp], _Lírica menor: Serranillas, Canciones y Decires_ (1423-1434) «Loor a doña Juana de Urgel Condesa de Fox»


                                                 
 
No punto se discordaron
el cielo e naturaleza,
Señora, quando criaron
vuestra plaziente belleza;
quisieron e demostraron
su magnífica largueza,
segunt los proporcionaron,
e ornaron de gentileza.


II

Después de la más cercana
a la fama en fermosura,
ques más divina que umana,
visto su gesto e figura,
vos, señora doña Juana,
sois la más gentil criatura
de quantas actor explana,
nin poeta en escriptura.


III

Non se piensen, ni pensedes
que vos fablo por amores,
mas porque vos merescedes
muy más insignes loores;
que amor, gracias e mercedes
tantos tengo de dolores,
que, si saberlo queredes,
plañiredes mis langores.


IV

Miren vuestra compañía,
e verán vuestra excellencia,
generosa fidalguía
e gallarda continencia;
honestat e policía
vos aguardan, e prudencia:
certas más vos loaría,
si bastase mi sciencia.


Finida

Segunt vuestra loçanía
bie vale la conseqüencia:
perdonat por cortesía
la torpe e ruda eloqüencia.

 

Marqués de Santillana. Íñigo López de Mendoza (Carrión de los Condes, Palencia, 1398-Guadalajara, 1458)[esp], _Lírica menor: Serranillas, Canciones y Decires (1423-1434) «Coplas del Marqués a Nuestra Señora de Guadalupe"


A Nuestra Señora de Guadalupe

I
Virgen, eternal esposa
del Padre, que d′ab initio
te crió, por benefiçio
desta vida congoxosa;
del jardín sagrado rosa,
e preçiosa margarita,
fontana d′agua bendita,
fulgor de graçia infinita
por mano de Dios escrita,
¡O Domina glorïosa!

II
Inefable, más fermosa
que todas las muy fermosas,
thesoro de santas cosas,
flor, de blanco lirio closa,
abundante, fructuosa,
de perfetta caridad,
palma de grant umildad,
esfuerço de umanidad,
armas de la xripstiandat
en qualquier ora espantosa.

III
Fertil oliva speçiosa,
en los campos de Sión,
cántica de Salomón,
de prosapia generosa;
oriental piedra preçiosa,
tupaça de real mina,
electa por santa e dina
en la presencia divina,
a quien el çielo se enclina,
como a Reyna poderosa.

IV
La tu claridat lumbrosa
benigna benignidat,
serena serenidat,
vida onesta, religiosa,
la sentencia rigurosa,
causada por la muger
en favor de Luzifer,
tornó de ser a non ser;
¿quál otro pudo fazer
obra tan maravillosa?

V
De los reyes radïosa
estrella, e su recta vía,
fiesta de la Epifanía,
biblioteca copïosa,
testos de admitrable glosa,
historia de los profetas,
pavés de nuestras saetas,
perfección de las completas,
e de todas las eletas
Imperatriz valerosa.

VI
Celestial lumbre lumbrosa;
nuevo sol en Guadalupe,
perdona, si más no supe,
mi lengua defectuosa.
Ninguna fue tan verbosa
de ls nuestros preceptores,
santos e sabios doctores,
qu’en loar los tus loores
no rece
reçiessen errores,
fuese rimo, fuese prosa.

 
Oración
 
Invencible, victoriosa
de nuestros perseguidores,
refugio de pecadores,
pausa de todos dolores,
punto, fin a mis langores,
Madre misericordiosa.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Anónimo medieval_Romancero viejo (s. XV), «Romance de doña Alda»-«En París está doña Alda...»

  
En París está doña Alda,
la esposa de don Roldán,
trescientas damas con ella
para la acompañar:
todas visten un vestido,
todas calzan un calzar,
todas comen a una mesa,
todas comían de un pan,
si no era doña Alda,
que era la mayoral;
las ciento hilaban oro,
las ciento tejen cendal,
las ciento tañen instrumentos
para doña Alda holgar.
Al son de los instrumentos
doña Alda dormido se ha;
ensoñado había un sueño,
un sueño de gran pesar.
Recordó despavorida
y con un pavor muy grand;
los gritos daba tan grandes
que se oían en la ciudad.
Allí hablaron sus doncellas,
bien oiréis lo que dirán:
—¿Qué es aquesto, mi señora?
¿quién es el que os hizo mal?
—Un sueño soñé, doncellas,
que me ha dado gran pesar:
que me veía en un monte
en un desierto lugar:
de so los montes muy altos
un azor vide volar,
tras dél viene una aguililla
que lo ahínca muy mal.
El azor, con grande cuita,
metiose so mi brial,
el aguililla, con grande ira,
de allí lo iba a sacar;
con las uñas lo despluma,
con el pico lo deshaz.
Allí habló su camarera,
bien oiréis lo que dirá:
—Aquese sueño, señora,
bien os lo entiendo soltar:
el azor es vuestro esposo
que viene de allén la mar,
el águila sedes vos,
con la cual ha de casar,
y aquel monte es la iglesia,
donde os han de velar.
—Si así es, mi camarera,
bien te lo entiendo pagar.
Otro día de mañana
cartas de fuera le traen:
tintas venían por dentro,
de fuera escritas con sangre,
que su Roldán era muerto
en caza de Roncesvalles.