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jueves, 8 de octubre de 2015

Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947)[esp], _Ars moriendi_ (1921), «Ocaso»


Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde… el día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.
Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.
Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,
para mi amarga vida fatigada…
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar en nada…!

Manuel Machado: Ars moriendi, «Ocaso» 

viernes, 17 de julio de 2015

Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947)[esp], _Alma_ (1900), Museo, «Felipe IV»

Nadie más cortesano ni pulido
que nuestro Rey Felipe, que Dios guarde,
siempre de negro hasta los pies vestido.

Es pálida su tez como la tarde,
cansado el oro de su pelo undoso,
y de sus ojos, el azul, cobarde.

Sobre su augusto pecho generoso,
ni joyeles perturban ni cadenas
el negro terciopelo silencioso.

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas
con desmayo galán un guante de ante
la blanca mano de azuladas venas.


                                                                                                                Manuel Machado: Título de libro, «Felipe IV»

Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947)[esp], «Desnudos de mujer»


¡Oh la dorada carne triunfadora
de esta gentil madona veneciana,
que ha sido Venus, Dánae, Diana,
Eva, Polymnia, Cipris y Pandora!...

¡Oh gloria de los ojos, golosina
eterna del mirar, dulce y fecunda
carne de la mujer, suave y jocunda,
madre del Arte y del vivir divina!

Húmedos labios a besar mil veces...
Líneas de lujuriantes morbideces
que el veneciano sol dora y estuca...

¡Oh el delicioso seno torneado!...
¡Oh el cabello de oro ensortijado
en el divino arranque de la nuca!

Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947)[esp], _Alma_ (1900), Secretos, «Cantares»



Vino, sentimiento, guitarra y poesía
hacen los cantares de la patria mía.
Cantares...
Quien dice cantares dice Andalucía.
A la sombra fresca de la vieja parra,
un mozo moreno rasguea la guitarra...
Cantares...
Algo que acaricia y algo que desgarra.
La prima que canta y el bordón que llora...
Y el tiempo callado se va hora tras hora.
Cantares...
Son dejos fatales de la raza mora.

 No importa la vida, que ya está perdida,
y, después de todo, ¿qué es eso, la vida?...
Cantares...
Cantando la pena, la pena se olvida.

 Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,
ojos negros, negros, y negra la suerte...
Cantares...
En ellos el alma del alma se vierte.

 Cantares. Cantares de la patria mía,
quien dice cantares dice Andalucía.
Cantares...

No tiene más notas la guitarra mía.

Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947)[esp], _Alma_ (1900), «Adelfos»



Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron
-soy de la raza mora, vieja amiga del sol-,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.
Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...
y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.
Besos, ¡pero no darlos! Gloria... ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
Que las olas me traigan y las olas me lleven
y que jamás me obliguen el camino a elegir.

¡Ambición!, no la tengo. ¡Amor!, no lo he sentido.
No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido.
Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud.

De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo.
No se ganan, se heredan elegancia y blasón...
Pero el lema de casa, el mote del escudo,
es una nube vaga que eclipsa un vano sol.

 Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme
lo que hago por vosotros hacer podéis por mí...
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir!...

 Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
 en que era muy hermoso no pensar ni querer...
De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna.

¡El beso generoso que no he de devolver!

jueves, 16 de julio de 2015

Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947)[esp], «Paisaje» o «Este llano, este bosque, esta montaña…»

 

Este llano, este bosque, esta montaña
en miniatura y casi ciudadanos,
tienen ya bajo el cielo de septiembre
aire puro, sol claro,
rumor de esquilas, paz en largas horas
y el silencio sonoro de los campos.

Polvorientas ovejas
caminan en el vaho
de la tarde, a lo lejos.

El remoto balido del rebaño
es la voz que la cálida llanura
dilata, mansa, hacia el poniente cárdeno.

Oigo en mi huerto el agua
correr, y al hortelano
cavar la tierra. En torno, la arboleda
cabecea y suspira...
El aire, en tanto,
rumor, fresco y aromas

y mariposas blancas toma en brazos.

martes, 30 de junio de 2015

Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947)[esp], _Cantares_ (1905), «Andalucía» o «Cádiz, salada claridad; Granada…»

 

Cádiz, salada claridad; Granada,
agua oculta que llora.
Romana y mora, Córdoba callada.
Málaga cantaora.
Almería dorada.
Plateado Jaén. Huelva, la orilla
de las Tres Carabelas...
y Sevilla. 

Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947)[esp], _Alma_ (1900), El reino interior, «Otoño» o «En el parque, yo solo…»


En el parque, yo solo...
Han cerrado
y, olvidado
en el parque viejo, solo
me han dejado.

La hoja seca,
vagamente,
indolente,
roza el suelo...
Nada sé,
nada quiero,
nada espero.
Nada...

Solo
en el parque me han dejado
olvidado,
...y han cerrado.

Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947)[esp], _Alma_ (1900), El reino interior, «Melancolía» o «Me siento, a veces, triste…»



Me siento, a veces, triste

como una tarde del otoño viejo;

de saudades sin nombre,

de penas melancólicas tan lleno...

Mi pensamiento, entonces,

vaga junto a las tumbas de los muertos

y en torno a los cipreses y a los sauces

que, abatidos, se inclinan... Y me acuerdo

de historias tristes, sin poesía... Historias

que tienen casi blancos mis cabellos.



Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947)[esp], «Poema el cantar» o «Cuando la gente ignore…»


Cuando la gente ignore
que ha estado en el papel
y el que lo cante llore
como si fuera de él.
Copla de mis amores,
cantar de mis dolores,
entonces tú serás
la copla verdadera,
la alondra mañanera,
que lejos volarás,
y en labios de cualquiera
de mí te olvidarás.

martes, 4 de noviembre de 2014

Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 1874-Madrid, 1947)[esp], _Alma_ (1900), «Castilla»


A Manuel Reina, gran poeta
 
El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.
El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos,
polvo, sudor y hierro el Cid cabalga.
Cerrado está el mesón a piedra y lodo...
Nadie responde. Al pomo de la espada
y al cuento de las picas, el postigo
va a ceder... ¡Quema el sol, el aire abrasa!
A los terribles golpes,
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal, responde... Hay una niña
muy débil y muy blanca,
en el umbral. Es toda
ojos azules; y en los ojos, lágrimas.
Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.
«¡Buen Cid! Pasad... El rey nos dará muerte,
arruinará la casa
y sembrará de sal el pobre campo
que mi padre trabaja...
Idos. El Cielo os colme de venturas...
En nuestro mal, ioh Cid!, no ganáis nada».
Calla la niña y llora sin gemido...
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: «¡En marcha!»
El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
polvo, sudor y hierro, el Cid cabalga.