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sábado, 18 de julio de 2015

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)[esp], «A la mar»

   
La voluntad de Dios por grillos tienes, 
Y escrita en la arena, ley te humilla; 
y por besarla llegas a la orilla, 
mar obediente, a fuerza de vaivenes.
En tu soberbia misma te detienes, 
que humilde eres bastante a resistilla; 
a ti misma tu cárcel maravilla, 
rica, por nuestro mal, de nuestros bienes.
¿Quién dio al pino y la haya atrevimiento 
de ocupar a los peces su morada, 
y al Lino de estorbar el paso al viento?
Sin duda el verte presa, encarcelada, 
la codicia del oro macilento, 
ira de Dios al hombre encaminada.

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)[esp], «A una vieja que traía una muerte de oro»



No sé a cuál crea de los dos, 
viéndoos, Ana, cual os veis: 
si vos la muerte traéis, 
o si os trae la muerte a vos.

Queredme la muerte dar 
por que mis males remate: 
que en mí tiene hambre que mate 
y en vos no hay ya qué matar.

viernes, 17 de julio de 2015

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)[esp], _Salmo XXI_, «Las aves que rompiendo el seno a Eolo…»


     Las Aves que, rompiendo el seno a Eolo,
vuelan campos Diáfanos ligeras;
moradoras del Bosque, incultas fieras,
sujetó tu piedad al hombre sólo.

     La Hermosa lumbre del lozano Apolo
y el grande cerco de las once esferas
le sujetaste, haciendo en mil maneras
círculo firme en contrapuesto Polo.

     Los elementos que dejaste asidos
con un brazo de Paz y otro de guerra,
la negra habitación del hondo abismo,

     todo lo sujetaste a sus sentidos;
sujetaste al hombre Tú en la tierra,
y huye de sujetarse él a sí mismo.



jueves, 16 de julio de 2015

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)[esp], _Soneto_ «A un hombre de gran nariz»-Érase un hombre…

  
     Érase un hombre a una nariz pegado, 
érase una nariz superlativa, 
érase una alquitara medio viva, 
érase un peje espada mal barbado;
     era un reloj de sol mal encarado. 
Érase un elefante boca arriba, 
érase una nariz sayón y escriba, 
un Ovidio Nasón mal narigado.
     Érase el espolón de una galera, 
érase una pirámide de Egito, 
las doce tribus de narices era;
     érase un naricísimo infinito, 
frisón archinariz, caratulera, 
sabañón garrafal morado y frito.



Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)[esp], _Soneto_, «Definiendo el amor» -Es hielo abrasador...

 

     Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
  
     Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
 
     Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.
 
     Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

martes, 30 de junio de 2015

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)[esp], _Poemas escogidos_, «A una dama bizca y hermosa»


     Si a una parte miraran solamente 
vuestros ojos, ¿cuál parte no abrasaran? 
Y si a diversas partes no miraran, 
se helaran el ocaso o el Oriente. 

     El mirar zambo y zurdo es delincuente; 
vuestras luces izquierdas lo declaran, 
pues con mira engañosa nos disparan 
facinorosa luz, dulce y ardiente. 

     Lo que no miran ven, y son despojos 
suyos cuantos los ven, y su conquista 
da a l'alma tantos premios como enojos. 

     ¿Qué ley, pues, mover pudo al mal jurista 
a que, siendo monarcas los dos ojos, 
los llamase vizcondes de la vista?

jueves, 25 de junio de 2015

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)[esp], _Soneto_, «No me aflige morir, no he rehusado…»

 

     No me aflige morir, no he rehusado
acabar de vivir, ni he pretendido 
alargar esta muerte, que ha nacido 
a un tiempo con la vida y el cuidado. 

     Siento haber de dejar deshabitado 
cuerpo que amante espíritu ha ceñido, 
desierto un corazón siempre encendido 
donde todo el amor reinó hospedado. 

     Señas me da mi ardor de fuego eterno, 
y de tan larga congojosa historia 
sólo será escritor mi llanto tierno. 

     Lisi, estame diciendo la memoria, 
que pues tu gloria la padezco infierno, 
que llame al padecer tormentos gloria.


lunes, 2 de marzo de 2015

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)[esp], «Quien quisiera ser culto en solo un día,…»

Quien quisiere ser culto en solo un día,
la jeri (aprenderá) gonza siguiente:
fulgores, arrogar, joven, presiente,
candor, construye, métrica armonía;
 
poco, mucho, si no, purpuracía,
neutralidad, conculca, erige, mente,
pulsa. ostenta, librar, adolescente,
señas traslada, pira, frustra, arpía;
 
cede, impide, cisuras, petulante,
palestra, liba, meta, argento, alterna,
si bien disuelve émulo canora.
 
Use mucho de líquido y de errante,
su poco de nocturno y de caverna,
anden listos livor, adunco y poro.
 
Que ya toda Castilla,
con sola esta cartilla,
se abrasa de poetas babilones,
escribiendo sonetos confusiones;
y en la Mancha, pastores y gañanes,
atestadas de ajos las barrigas,
hacen ya cultedades como migas.

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)[esp], _Soneto_, «Sol os llamó mi lengua pecadora…»

 

    Sol os llamó mi lengua pecadora,
y desmintiome a boca llena el cielo;
luz os dije que dábades al suelo,
y opúsose un candil, que alumbra y llora.
 
     Tan creído tuvistes ser aurora,
que amanecer quisistes con desvelo;
en vos llamé rubí lo que mi abuelo
llamara labio y jeta comedora.
   
     Codicia os puse de vender los dientes,
diciendo que eran perlas; por ser bellos,
llamé los rizos minas de oro ardientes.
 
     Pero si fueran oro los cabellos,
calvo su casco fuera, y, diligentes,
mis dedos los pelaran por vendellos.

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)[esp], _Soneto_, «Si no duerme su cara con Filena…»

     Si no duerme su cara con Filena,
ni con sus dientes come, y su vestido
las tres partes le hurta a su marido,
y la cuarta el afeite le cercena;
   
     si entera con él come y con él cena,
mas debajo del lecho mal cumplido,
todo su bulto esconde, reducido
a chapinzanco y moño por almena,
   
     ¿por qué te espantas, Fabio, que, abrazado
a su mujer, la busque y la pregone,
si, desnuda, se halla descasado?
 
     Si cuentas por mujer lo que compone
a la mujer, no acuestes a tu lado
la mujer, sino el fardo que se pone.