lunes, 9 de marzo de 2015

Jorge Manrique (Paredes de Nava, Palencia, 1440-Castillo de Garci Muñoz, Cuenca, 1479)[esp], _Coplas a la muerte del maestre de Santiago don Rodrigo Manrique su padre_ (R 1476) (L 1494) (Selección XXIII, XXXIV y XL)



XXXIII

Después de puesta la vida
tantas veces por su ley
al tablero,
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero,
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la villa de Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta.

 

XXXIV

Diziendo: «Buen cavallero,
dexad el mundo engañoso
e su halago;
vuestro coraçón d'azero
muestre su esfuerço famoso
en este trago;
e pues de vida e salud
fezistes tan poca cuenta
por la fama;
esfuércese la virtud
para sofrir esta afruenta
que vos llama.»

 
   XXXV

No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues otra vida más larga
de la fama gloriosa
acá dejáis.
Aunque esta vida de honor
tampoco no es eternal
ni verdadera,
mas con todo es muy mejor
que la otra temporal
perecedera.


XXXVI

El bevir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida deleitable,
en que moran los pecados
infernales;
mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros,
los caballeros famosos
con trabajo y aflicciones
contra moros

                                                      […] 


XL

Assí, con tal entender,
todos sentidos humanos
olvidados,
cercado de su muger
e de sus hijos e hermanos
e criados,
dio el alma a quien ge la dio
(el cual la ponga en el cielo
en su gloria),
que aunque la vida perdió
dexonos harto consuelo
su memoria.


 

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