viernes, 14 de febrero de 2014

José Zorrilla y Moral (Valladolid, 1817-Madrid, 1893)[esp], «Corriendo van por la vega»


Corriendo van por la vega
a las puertas de Granada
hasta cuarenta gomeles
y el capitán que los manda.

Al entrar en la ciudad,
parando su yegua blanca,
le dijo éste a una mujer
que entre sus brazos lloraba:

-Enjuaga el llanto, cristiana,
no me atormentéis así,
que tengo yo, mi sultana,
un nuevo Edén para ti.

Tengo un palacio en Granada,
tengo jardines y flores,
tengo una fuente dorada
con más de cien surtidores,

y en la vega del Gentil
tengo parda fortaleza,
que será reina entre mil
cuando encierre tu belleza.

Y sobre toda una orilla
extiendo mi señorío;
ni en Córdoba ni en Sevilla
hay un parque como el mío [...]

-¿Qué me valen tus riquezas
-respondióle la cristiana-,
si me quitas a mi padre,
mis amigos y mis damas?

Vuélveme, vuélveme, moro,
a mi padre y a mi patria,
que mis torres de León
valen más que tu Granada.

Escuchola en paz el moro,
y manoseándose su barba,
dijo, como quien medita,
en la mejilla una lágrima:

-Si tus castillos mejores
que nuestros jardines son,
y son más bellas tus flores,
por ser tuyas, en León,

y tú diste tus amores
a algunos de tus guerreros,
hurí del Edén, no llores;
vete con tus caballeros.

Y dándole su caballo
y la mitad de su guardia,
y el capitán de los moros
volvió en silencio la espalda.

(ZORRILLA, José: "Corriendo van por la vega")

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